Durante la jornada de ayer sobre “Enfermedad laboral: género y clase”, organizada con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, tuvimos ocasión de avanzar en el conocimiento sobre las enfermedades profesionales reconocidas con una perspectiva de género y de conocer de la mano de la compañera Silvia Catalán Romero, Responsable de Salud Laboral, Medio Ambiente, Mujer y Políticas LGTBI de la Unión Intercomarcal de CC.OO. del Vinalopó–Vega Baixa, los mecanismos para articular los reconocimientos de las enfermedades profesionales, la importancia de las bajas, la lucha de las mutuas contra los reconocimientos de dichas dolencias. Una de las enfermedades no reconocidas por la normativa vigente es el cáncer en las mujeres tanto de mama como de ovarios, que ya se ha demostrado que puede tener un origen laboral. Por otro lado, analizamos la problemática desde el ámbito sanitario gracias a la intervención del compañero Luis Hernández Blasco que describió casos clínicos por la inhalación de sustancias tóxicas, como los aerosoles o las fibras de amianto, que causaron efectos adversos en los pulmones, así como en otros órganos. Durante la jornada nos informamos sobre los protocolos de salud en caso de exposición laboral a tales sustancias. La charla comenzó con una breve introducción histórica al 8 de marzo y un pequeño homenaje a la lucha de las cigarreras de varias localidades del estado Español a lo largo del siglo XIX.
A las y los asistentes nos ha quedado claro que hemos de dar la batalla para que se reconozcan las enfermedades laborales y se consigan unas verdaderas adaptaciones de los puestos de trabajo con perspectiva de género. Así mismo, la lucha de clases es necesaria para que se tengan en cuenta todas las fases de la vida de las mujeres trabajadoras incluyendo el climaterio y la menopausia
Adicionalmente, hemos debatido y concluido a raíz de todas las intervenciones tanto de ponentes como del público que es imprescindible establecer vías de comunicación entre todas las plantillas que trabajamos en los campus de la UMH, pues a pesar de que no tenemos las mismas condiciones laborales, ni los mismos convenios colectivos, ni compartimos órganos de representación, compartimos centro de trabajo y espacios por lo que es imprescindible que haya un flujo eficiente de información entre plantillas de trabajadoras/es para activar respuestas y combatir la discriminación sobre todo cuando de la salud se trata y la patronal no nos aporta las garantías suficientes.
Mientras el trabajo femenino siga siendo más barato, inestable e invisible, la igualdad sencillamente no existirá. El 8 de marzo recuerda que la lucha feminista es también inseparablemente una lucha por la justicia social y económica, y contra las bases materiales de la desigualdad y la explotación.
Nos vemos en las calles el 8 de marzo.
Porque nos va la vida en ello …
POR UN 8 DE MARZO DE LUCHA Y COMBATIVO

